ALMA, alma SOLA

Narrativa - Todo el mundo conoce a Ixchel; ella vive en la luna, su luz por la noche, sus grietas y cráteres, su inigualable brillo y, aunque las estrellas digan que ella solo brilla con el Sol, no es cierto.

Eclipse

9/10/20264 min read

Fotografía: Eclipse - Laura Alonso Mendoza

Todo el mundo conoce a Ixchel; ella vive en la luna, su luz por la noche, sus grietas y cráteres, su inigualable brillo y, aunque las estrellas digan que ella solo brilla con el Sol, no es cierto… ¿no? Pareciera que en un mar de estrellas está rodeada de tantas de ellas, pero en realidad está SOLA.

Realmente nadie conoce a Ixchel totalmente; es una puerta indescifrable que parece que de esa cerradura nunca se fabricó una llave, o que la perdieron. Sol tenía una llave, no solo una cualquiera como las que los demás han poseído, de esas que funcionan un mes y que en las grietas de la cerradura no dejan ni un suspiro; él tenía LA llave. Que ¿Quién es Sol? Es un secreto a voces que hasta parece que todo el mundo lo sabe; quien sea que lea esto saben quién es Sol, o al menos SU SOL.

Maldito sea el día que consiguió la llave; hubiera preferido que la regalara o que por descuido o intención la tirara, pero no, es sorprendente cómo cuidó tanto de ella para poder entrar y salir cuantas veces quisiera o que Ixchel lo dejara.

Sol podía explorar la Luna de Ixchel, en sus constelaciones, grietas, cráteres, sus matices y su ALMA. Él conocía TODO, lo malo, lo bueno y hasta eso que NADIE sabrá ni supo jamás.

Él sabe que está en su arte, no solo en un cuadro, sino en cada pincelada; no entiendo por qué su casa no es una galería de arte, tal vez porque ella puso cada parte de su alma en su pincel y él… La escondió en un cajón.

Qué importante te debes de sentir si alguien te pinta… No pinta tu ALMA, tu esencia, ese fueguito que se enciende cada vez que sientes algo, pero si arde, puede quemar tu mundo entero.

Sol hizo arder la tierra, tanto que ahora era impensable y tonto para cada parte de la superficie terrestre vivir sin él. Ni el rock más fuerte y estruendoso del mundo podía levantar a sus habitantes del sueño eterno…

Después de 0.06411 años luz de gobernar la tierra de los Cobri juntos, Sol decidió gobernar su propio planeta. No es porque se fue, es porque decidió no dar vuelta atrás, no releer la página, no volver a reproducir música con el viento. NO VOLVER.

La música los despertó.

Y aunque el corazón no controla lo que sientes, el de Ixchel sí; científicamente, es el órgano que bombea sangre al cuerpo; quizás le dicen así porque es VITAL e INDISPENSABLE, como lo que… ¿sentimos?, como sea, como el cerebro controla las emociones, a pesar de las grietas, seguía viva… medio viva.

Según los análisis de los astrónomos, es imposible que ella emita su propia luz, pero así era ahora; tal vez era obra de los dioses, o de la magia de las estrellas, que fue la que sanó su corazón. De tantas grietas había perdido la cuenta, roturas y remiendos como los de las muñecas de trapo; no era la primera ni la última vez que se rompe, se le cae un botón, un brazo, pero siempre se arregla a ella sola… SOLA.

Mientras se remendaba, era inevitable no recordar que jamás habrá un eclipse como aquél 14 de septiembre, yo sé que ese día no hubo un eclipse real, pero si te preguntas ¿por qué ese día?, es porque no conoces la historia de Ixchel y su sol, y aunque muchos fueron testigos de su historia, nadie sabrá por qué ese par de almas 1000% diferentes se unieron ese día sin siquiera rozar los pétalos de las astromelias que vivían en su propio ser.

Ixchel y él siempre serán el eclipse, con sus diferencias, sus matices, contrastes y todo aquello que los hace tan distintos del otro.

Totalmente diferentes uno del otro, pero diminutamente iguales para amarse.

El color del hilo con el que se cosía a ella misma le hizo recordar aquella noche en la que, mientras las velas de sus corazones ardían más fuerte que nunca, Sol, bromeando entre miedos e incertidumbre, le dijo: “Cuando yo me vaya más a hacer arte”.

Y eso hizo Ixchel; de inmediato dio todas las pinceladas que desahogaban el mar de los destellos que caían sobre sus mejillas.

NO LE DIGAN, NO LE DIGAN, NO LE DIGAN, NO LE DIGAN, NO LE DIGAN, NO LE DIGAN, NO LE DIGAN, NO LE DIGAN,

NO LE DIGAN…NO, NOO.

Quizá en otro universo se convirtieron en humanos con poderes extraordinarios para respirar fuera de la Tierra y vivir en Lusol, su propio planeta vacío, que añoraban únicamente para ellos dos, o tal vez esta historia se repitió una y mil veces en 4086 universos. Nadie en la galaxia sabrá si su baile interminable era solo cosa del presente, pero siempre sabremos que Ixchel se perdía más unidades astronómicas en la esencia de Sol que él en la de ella.

La puerta se cerró y la llave se la tragó el conejo que vive en la Luna de Ixchel… nadie… NADIE VOLVERÁ A ENTRAR A SU ALMA.

Laura Alonso Mendoza-Eclipse es una creadora visual y escritora experimental del estado de Hidalgo; en su narrativa visual y escrita incluye temas como los vínculos humanos, la pérdida, la soledad y las emociones humanas.

Eclipse

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